Una pelota, un juguete, una prenda de ropa o un aporte económico pueden significar mucho más que un regalo. Para un niño pueden representar sentirse visto, querido y acompañado. Con esa mirada, la
Fundación Vamos de Nuevo lanzó una colecta para el
Día de las Infancias y convocó a los tucumanos a sumarse.
La iniciativa fue presentada por
Andrés Ortega, presidente de la Fundación Vamos de Nuevo, durante una entrevista en
Parte de Prensa, donde explicó que la propuesta busca recuperar el sentido de una celebración que tenga a los chicos como verdaderos protagonistas.
“Buscamos cuidar, mirar, mostrar nuestro amor más profundo y gratitud a ese niño real y al niño interior que nos acompaña”, expresó Ortega, al explicar el espíritu del trabajo que vienen desarrollando desde hace años.
La organización decidió dejar de lado los grandes festejos masivos para trabajar con grupos más pequeños, donde puedan brindar mayor atención y contención. El objetivo es que cada chico pueda sentirse amado, cuidado y llamado por su nombre.
Para hacerlo posible, la fundación recibe juguetes y ropa en buen estado, además de alimentos, jugos y elementos deportivos como pelotas de fútbol, básquet o vóley. También se pueden realizar aportes económicos, de acuerdo con las posibilidades de cada persona.
“Lo que te nazca, lo que tu generosidad quiera compartir”, fue el pedido de Ortega durante la entrevista.
Para colaborar mediante transferencia, el alias es:
vamosdenuevo.También se puede colaborar acercando donaciones a La Casona, ubicada frente al Parque Guillermina, en avenida
Mate de Luna 4200. La organización recibe habitualmente de 15 a 18 horas, aunque también se puede coordinar previamente a través de sus redes sociales.
Para comunicarse con la Fundación Vamos de Nuevo también está disponible el teléfono
381 354 2443.
Pero detrás de esta convocatoria existe una mirada mucho más profunda. Ortega sostiene que trabajar con los niños y reconstruir los vínculos desde edades tempranas es también una herramienta de prevención frente a problemáticas que años después pueden aparecer con mayor fuerza.
La Fundación Vamos de Nuevo lleva 10 años de trabajo y nació a partir de experiencias comunitarias en distintos barrios, con la participación de grupos de Cáritas, comunidades cristianas y vecinos que buscaban responder a situaciones de vulnerabilidad.
Con el tiempo, ese trabajo se concentró también en el acompañamiento de personas con consumos problemáticos. Para Ortega, el deporte, los talleres de oficio, el arte y otras actividades pueden convertirse en herramientas para recuperar vínculos y generar espacios de contención.
“El deporte es una excusa para encontrarnos, los talleres de oficio son otra, los talleres de arte, laborterapia. Todo es una excusa para pasar tiempo y ampliar y crear redes vinculares que terminan siendo las verdaderas prevenciones”, explicó.
En ese punto, Ortega lanzó una de sus advertencias más fuertes durante la entrevista: “Se están rompiendo las redes, se está rompiendo ese entramado social que buscaba ser preventivo y está desbordado por el consumo y el tráfico”.
El presidente de la fundación sostuvo que la situación alcanza tanto a jóvenes como a adolescentes y adultos, y que frente a ese escenario resulta necesario fortalecer la articulación entre las organizaciones sociales y los dispositivos estatales vinculados con la prevención, asistencia y tratamiento.
“Una persona que está sola es fácil de ser devorada por esta realidad de las sustancias psicoactivas, el consumo digital problemático y todo este desborde”, afirmó.
Por eso, cuando una persona llega a la Fundación Vamos de Nuevo atravesando un consumo problemático, el primer paso no es un diagnóstico frío, sino la escucha.
“Lo primero es la escucha empática, una escucha activa, una escucha con el corazón”, explicó
Ortega. Y agregó que desde la organización prefieren hablar de “caminar juntos”, porque el proceso de recuperación también implica compañía, vínculos y la posibilidad de recomenzar.
Según contó, durante estos diez años más de 500 personas fueron escuchadas y acompañadas por la fundación, aunque aclaró que no cuentan con una estadística convencional de recuperación.
Ahora, la convocatoria vuelve a poner el foco en los más chicos. La apuesta es que un Día de las Infancias pueda convertirse en algo más que una jornada de regalos: un espacio para encontrarse, jugar, compartir y hacer sentir a cada niño que importa.
“Súmense y todo lo bueno que puedan aportar para que la niñez sea el espacio más sanante, lo más preventivo, para que tengamos adultos maduros y plenos”, pidió Ortega.
Porque detrás de cada juguete, cada pelota, cada prenda o cada aporte hay una intención concreta: que ningún chico quede afuera y que pueda sentirse visto, querido y acompañado.