Lamour había criticado el plan de Infantino para crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), una sociedad destinada a concentrar los negocios comerciales del organismo —derechos de televisión, patrocinios, entradas, licencias y organización de torneos— con participación de inversores privados. La iniciativa, respaldada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue retirada tras la polémica y el rechazo de varias federaciones.
La salida de Lamour se suma a la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor de Infantino, ocurrida a fines de julio por diferencias con el mismo proyecto. Ambos casos reflejan la tensión interna que atraviesa la FIFA en torno al rumbo que busca imponer su presidente.
Un dirigente con trayectoria
Lamour, excolaborador cercano de Michel Platini en la UEFA, ocupaba su cargo en la FIFA desde hacía casi dos años. En su despedida alentó a sus excompañeros a mantener la integridad en el trabajo: “La gran mayoría de ustedes ha entendido esto y lo ha puesto en práctica en su labor”.
Concluyó con un mensaje optimista pese a la crisis: “Todo terminará por arreglarse. Si todo no va bien, es que aún no es el final”.