El antecedente que suele utilizar el Reino Unido para respaldar su argumento es el referéndum celebrado en las islas en 2013. En aquella consulta, el 99% de los participantes votó a favor de continuar bajo soberanía británica.
Para la Argentina, en cambio, la cuestión continúa siendo una disputa de soberanía pendiente y el reclamo sobre las Malvinas constituye una política de Estado que debe resolverse por medios diplomáticos.
Con Milei decidido a profundizar la estrategia argentina y Londres dispuesto a sostener su posición, el cruce vuelve a colocar a las Malvinas en el centro de la agenda internacional. La frase de Burnham dejó expuesto el tono que adoptará el Reino Unido frente a cualquier avance argentino: “Vamos a ser implacables”.