El avión había despegado el domingo a las 13:30 desde Ezeiza con destino directo a la capital española. Según relató Denis Fernández, uno de los pasajeros, el viaje transcurría con normalidad hasta que, unas cuatro o cinco horas después, comenzaron los problemas: “Sentí la sensación de cuando el avión despega, se te tapan los oídos, un dolor de cabeza extraño. A eso se sumó un ruido muy fuerte que no habíamos escuchado antes”.
Minutos después, las luces de la cabina se encendieron y el comandante anunció la necesidad de aterrizar de emergencia, lo que generó temor entre los pasajeros.
Varados y sin respuestas
Tras el aterrizaje, los pasajeros denunciaron horas de incertidumbre, falta de información oficial y dificultades para acceder a alojamiento. La aerolínea habría prometido que un nuevo avión llegaría este lunes a las 18:00 y que el vuelo hacia Madrid partiría a las 19:30, aunque persisten las dudas sobre el cumplimiento de esa promesa.
El precio de los pasajes fue uno de los motivos por los que muchos eligieron la compañía: entre 890 y 950 dólares, frente a los valores de otras aerolíneas que rondaban los 1.200 a 1.300 dólares.
Expectativa por la reanudación del viaje
Mientras esperan una solución, los pasajeros reclaman asistencia y claridad en la comunicación de la empresa. La situación expone nuevamente las dificultades que enfrentan los viajeros cuando ocurren emergencias técnicas y la importancia de los protocolos de atención inmediata.