La caída del consumo está directamente vinculada a la pérdida de poder adquisitivo. Mientras los salarios subieron un 35,9% interanual en mayo, los cortes vacunos aumentaron un 52%, frente al 22,9% del pollo entero. Así, la carne vacuna se encareció un 23,7% en términos relativos respecto de la carne aviar.
Entre los cortes más golpeados, el cuadril subió 53,6%, la carne picada común 53,5%, el asado 52,1%, la paleta 51,2% y la nalga 49,2%. Las hamburguesas congeladas treparon un 60,7% en un año.
Variaciones regionales
El relevamiento del IPCVA mostró subas en los cortes más económicos:
En el AMBA, aumentaron el osobuco (2%), la falda y paleta (1,2%) y la cuadrada (1,1%), mientras bajaron el vacío (-3,9%), el matambre (-2,5%) y la nalga (-2%).
En Rosario, la falda subió 3,1%, el osobuco 2,8% y la picada común 1,8%, con caídas en matambre, roast beef y peceto.
En Córdoba, el roast beef aumentó 1,8%, el lomo 1,4% y la falda 1,1%, mientras retrocedieron peceto, matambre, osobuco y bife ancho.
Termómetro de la crisis
La retracción del consumo refleja el impacto de la crisis económica en los hogares argentinos. Cada vez más familias reducen cantidades, cambian de cortes o directamente reemplazan la carne vacuna por alternativas más accesibles, mientras la industria encuentra una demanda creciente en el mercado externo.