Además, se abrió un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades y establecer con precisión cómo se originó la confusión.
Así, el ADN aportó una certeza fundamental: el bebé reclamado por la familia es biológicamente hijo de la madre que lo recibió y los cinco recién nacidos analizados corresponden genéticamente con sus respectivas madres.
Ahora queda por determinar lo más importante para la investigación: cómo pudo producirse una falla de identificación de esta magnitud dentro de la Maternidad del Hospital Regional de Concepción.