También aseguró que nunca tuvo intención de causar daño y sostuvo: “Esto ha sido un accidente, jamás se me cruzó por la cabeza dañar a nadie. Si pudiera intercambiar lugar con este chico, lo haría”.
La madre de Federico también habló ante el tribunal y recordó a su hijo desde sus distintos vínculos familiares y personales. “Vengo hoy acá a contar que Federico no solo ha sido el mejor hijo del mundo, sino que también fue hermano, nieto, sobrino, amigo, primo, padrino, un buen estudiante a quien pude acompañar”, expresó.
“Mi hijo es el hombre por el que más orgullo y admiración siento”, agregó, y destacó además el vínculo que Federico mantenía con sus dos hermanas menores.
La mujer aseguró que el dolor por la muerte de su hijo “jamás va a sanar” y cuestionó la decisión adoptada por Budini aquella madrugada.
“Cuando uno toma una decisión, esa decisión tiene consecuencia. Y hace once meses un infeliz decidió tomar una decisión consciente”, manifestó.
“Si ha tomado esta persona una decisión de tal magnitud, yo espero que la consecuencia tenga tal magnitud”, afirmó. Finalmente, cerró su intervención con una frase dirigida a la Justicia: “Confío en la Justicia”.
Tras escuchar las palabras finales, la jueza pasó a un cuarto intermedio y posteriormente dio a conocer los fundamentos de la sentencia durante más de tres horas.
Uno de los aspectos determinantes de su decisión fue el factor sorpresa y la situación de indefensión en la que se encontraba Toledo al momento de recibir el golpe.
“El factor sorpresa actuó como catalizador de la brutalidad del golpe, transformándolo en letal. No se trató de una piña cualquiera. Se escogió a una persona que estaba en situación absoluta de indefensión”, sostuvo Apás Pérez de Nucci.
La magistrada consideró que esa circunstancia incrementó gravemente la peligrosidad de la agresión y explicó que Budini no había elegido enfrentarse con alguien que pudiera defenderse o anticipar el golpe.
“No decidió pelear frente a frente en un ring con alguien que se defiende y anticipa sus golpes. Decidió pegarle a alguien que no lo estaba viendo, que no lo anticipó, que no sabía que le estaba por pegar y lo derribó con un knockout cuyos conocimientos elementales había adquirido de la práctica que realizaba (boxeo) de manera frecuente”, afirmó.
Y remarcó: “Escogió noquearlo sobre el pavimento. Es alguien que sabe pegar y dónde pegar”.
Con esos fundamentos, Apás Pérez de Nucci condenó a Budini a 10 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual, en concurso real con lesiones graves, y ordenó su inmediato traslado a una unidad penitenciaria.