"La plata ya existe, la estamos pagando. La pregunta es qué hacemos con esa plata", afirmó.
Y concluyó: "Una provincia conectada con transporte más rápido, más ordenado y más previsible es posible".
La propuesta, de esta manera, pone sobre la mesa un cambio de lógica: dejar de pensar únicamente en cómo sostener el sistema actual y comenzar a discutir qué infraestructura necesita el Gran San Miguel para resolver durante décadas un problema que hoy se paga todos los años.