Villarruel aprovechó el escenario rural para dejar otro mensaje político: su proyecto no parece limitarse a acompañar al Gobierno de Milei hasta el final del mandato.
Con cada aparición pública, la vicepresidenta construye una identidad más definida y se posiciona sobre temas que pueden convertirse en ejes de una futura campaña.
Mientras Milei defiende el rumbo y pide paciencia, Villarruel empieza a hablar de salarios, consumo, infraestructura y producción. Y esa diferencia, cada vez más visible, puede convertirse en una de las grandes disputas políticas de cara a 2027.