La estrategia de la Casa Rosada muestra una mayor flexibilidad: en determinados distritos, el oficialismo nacional estaría dispuesto a no presentar candidatos propios o a respaldar postulantes con menor despliegue electoral, siempre que eso facilite acuerdos con mandatarios aliados.
Pero ese entendimiento no se extendería a todo el país. La Libertad Avanza buscará competir con mayor fuerza en provincias donde considera que tiene posibilidades concretas, como Córdoba y Misiones, y en distritos gobernados por el peronismo opositor, entre ellos Buenos Aires, La Pampa, La Rioja, Tierra del Fuego y Formosa.
La disputa, por lo tanto, no se limita a definir cuándo se vota. También incluye quiénes competirán, qué alianzas se construirán y hasta dónde estarán dispuestos a ceder los gobernadores para preservar sus proyectos provinciales.