La llegada de Lorenzo no fue sencilla. La cantante relató que había atravesado tres pérdidas y que el embarazo requirió cuidados especiales, con inyecciones diarias y complicaciones que marcaron aquella espera. Su hijo nació prematuro y permaneció un mes en neonatología. Por eso, al hablar de su llegada, no dudó en definirlo como una bendición.
La canción todavía no tiene título, pero sí una historia que la vuelve única. Durante la entrevista, Huerto la interpretó en vivo y la emoción estuvo presente desde los primeros versos. Reconoció que le costó grabarla porque, cada vez que intentaba cantarla, las lágrimas le impedían continuar.
También contó que le cantaba a Lorenzo durante el embarazo y que, ahora, cuando interpreta especialmente ese tema, el bebé permanece mirándola. Para ella, esa conexión es una de las experiencias más fuertes de la maternidad.
“Me ha sensibilizado más todavía”, reconoció al explicar cómo cambió su manera de mirar la vida desde que se convirtió en mamá.
Esa transformación no significa que haya renunciado a su identidad artística. Por el contrario, Huerto empieza a encontrar la manera de combinar sus nuevas prioridades con los sueños que todavía quiere cumplir. Continúa enseñando, vuelve a presentarse ante el público y ya mantiene conversaciones para definir sus próximas producciones.
Todavía no tiene todas las respuestas sobre el camino musical que elegirá, pero hay algo que dejó en claro: la pausa no es una despedida. El tango sigue latiendo en su voz, los proyectos empiezan a ponerse en marcha y los escenarios vuelven a aparecer en su horizonte.
Huerto Bulacio quiere regresar con toda. Y esta vez, con Lorenzo como parte de la historia que también inspira su música.