La fortaleza política en San Miguel de Tucumán no se construye solamente desde los cargos ni se mide únicamente en una elección. También se expresa en la capacidad de mantener una estructura en los barrios, convocar vecinos, sostener referentes propios y tener interlocución en las decisiones que atraviesan el escenario municipal. En esa combinación se mueve el Partido por la Justicia Social (PJS), conducido por Germán Alfaro, que mantiene representación institucional y actividad territorial mientras comienza a definirse el mapa político de 2027.
La celebración por el Día de la Madre en el Club All Boys, en el barrio El Bosque, fue una demostración pública de esa capacidad de convocatoria. Organizada por el concejal Carlos Ale, reunió a más de mil mujeres, según la información difundida sobre el encuentro, y contó con la presencia de Alfaro, Beatriz Ávila y otros referentes del espacio. La jornada tuvo música, premios y actividades recreativas, pero su dimensión política está en el despliegue de una actividad organizada desde el territorio y en la presencia conjunta de dirigentes del mismo partido.
La convocatoria adquiere mayor significado al observar la actividad que el alfarismo viene desarrollando fuera de ese encuentro. En septiembre, Ale afirmó que el PJS estaba organizando sus bases políticas en distintos barrios y circuitos de la Capital, en un proceso de preparación de su estrategia electoral. Esa definición permite entender que la actividad de All Boys se inscribe en un trabajo de organización que el propio concejal describió públicamente, más allá de la celebración puntual.
Ale cumple un papel importante en esa estructura. Desde su banca impulsa iniciativas vinculadas con problemas concretos de la ciudad y realiza gestiones ante reclamos vecinales. Sus pedidos de obras, alumbrado, limpieza y desmalezamiento en distintos barrios llegaron a generar cruces con funcionarios municipales por el alcance de esas intervenciones. Ese antecedente muestra que su actividad no se limita a organizar encuentros: también busca proyectar su presencia territorial hacia la discusión sobre la gestión de la Capital.
El PJS cuenta, además, con dos representantes en el Concejo Deliberante: Ale y Ana González. Ambos responden políticamente a Alfaro y constituyen el respaldo institucional del espacio en el municipio. La reunión que mantuvieron los tres el 6 de octubre tuvo precisamente como objetivo coordinar una agenda común, con recorridas barriales, escucha de demandas y gestiones para atender necesidades vecinales. La presencia de González es parte de esa estructura y de la articulación entre la conducción partidaria y sus representantes legislativos.
La influencia de Alfaro, sin embargo, excede la actividad de sus concejales. Exintendente de San Miguel de Tucumán durante ocho años y presidente del PJS, mantiene un lugar propio en las conversaciones políticas sobre la ciudad. El 6 de octubre, el gobernador Osvaldo Jaldo lo recibió en Casa de Gobierno en una reunión en la que, según la cobertura periodística, tuvo peso la agenda político-electoral de la Capital. Luego, Alfaro se reunió con Ale y González. La secuencia conectó el diálogo con la conducción provincial con la coordinación del trabajo partidario en el municipio.
Esa posición tiene un matiz que vuelve más complejo el escenario. Alfaro ratificó su pertenencia al proyecto político de Jaldo, pero también cuestionó públicamente la gestión de Rossana Chahla y puso en duda que la intendenta pudiera ganar si buscaba la reelección. La convivencia entre su alineamiento provincial y sus diferencias con la conducción municipal muestra que el PJS procura conservar identidad y margen de acción dentro del oficialismo, en una Capital que será clave en el armado electoral.
De cara al 9 de mayo de 2027, el espacio enfrenta una doble tarea: sostener su organización propia y negociar su lugar dentro del frente provincial. La cobertura política señaló que el PJS continuaría como parte del armado oficialista, aunque las candidaturas de sus principales dirigentes todavía no estaban definidas. La presencia territorial, las bancas en el Concejo y la interlocución de Alfaro son recursos políticos relevantes para participar de esa discusión, aunque no determinan por sí solos el resultado de la elección ni los lugares que finalmente ocupará el partido.
La fotografía de Ale y Alfaro juntos en All Boys resume una parte de ese esquema: un concejal que organiza actividades y sostiene iniciativas municipales, junto al dirigente que conduce el partido y participa de las conversaciones políticas provinciales. La fuerza del PJS en la Capital se expresa en la combinación de esos vínculos, su representación institucional y la organización barrial que busca sostener. La cuestión central rumbo a 2027 será cuánto puede consolidar esa estructura y cómo se traducirá en capacidad de incidencia dentro del escenario político capitalino.