El golpe definitivo llegó desde las filas del Partido Colorado, la fuerza política que llevó a Peña a la Presidencia. Legisladores oficialistas anunciaron que acompañarían el juicio político, un movimiento que dejó al mandatario sin el respaldo parlamentario que necesitaba para resistir la embestida.
Incluso Horacio Cartes, expresidente paraguayo y principal referente del partido, tomó distancia de la situación y cuestionó el manejo de los fondos públicos, privados y previsionales. «No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados», sostuvo en un comunicado.
La amenaza de una destitución dejó de ser una iniciativa exclusiva de la oposición. Con el oficialismo dispuesto a acompañar el proceso, Peña presentó su renuncia antes de que la Cámara de Diputados avanzara con el tratamiento de la acusación.
La dimisión abrió el camino para que el vicepresidente Pedro Alliana asuma la titularidad del Poder Ejecutivo y complete el mandato constitucional, previsto hasta agosto de 2028. El Congreso deberá formalizar el procedimiento institucional correspondiente.
Peña había asumido el 15 de agosto de 2023. Su salida anticipada deja a Paraguay frente a una doble crisis: recuperar la confianza en el sistema financiero y esclarecer las responsabilidades por el derrumbe de una entidad que afectó a millones de personas.
La caída de Ueno Bank terminó convirtiéndose en una crisis de poder que alcanzó al propio Palacio de López y dejó al presidente sin el respaldo de sus adversarios ni de una parte de su propio partido.