La mayoría, conformada por Ledesma y Carbajo, sostuvo que no existen circunstancias excepcionales que justifiquen la morigeración del régimen de detención, y que las patologías invocadas por la defensa están siendo atendidas en el sistema penitenciario.
Borinsky, nuevamente en minoría, consideró que la edad del empresario (cercano a los 70 años), sus problemas respiratorios recientes y la necesidad de proteger a los menores de su núcleo familiar ameritaban un análisis distinto, proponiendo el arresto domiciliario bajo estrictos controles.
Con estas resoluciones, tanto De Vido como Báez deberán continuar cumpliendo sus condenas en establecimientos penitenciarios, mientras la Justicia avanza en la revisión de sus causas y en el seguimiento de sus condiciones de detención.