En una ceremonia realizada en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central de Paraguay, los cancilleres del Mercosur y representantes de la Unión Europea (UE) firmaron este sábado un acuerdo de asociación considerado uno de los más grandes del mundo. La alianza estratégica abarca el 25% del PIB global y establece un mercado común de más de 750 millones de habitantes, con impacto directo en el comercio y la inversión.
El acto contó con la presencia de los presidentes Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay), José Raúl Muliño (Panamá) y el anfitrión Santiago Peña (Paraguay). Por parte de la UE participaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el titular del Consejo Europeo, Antonio Costa. La rúbrica formal recayó en los cancilleres, entre ellos el argentino Pablo Quirno, y el comisario de Comercio europeo, Maroš Šefčovič.
El presidente argentino calificó el pacto como un hito sin precedentes. “Tenemos que ser más dinámicos y acelerar con una economía global. Argentina continuará impulsando nuevas iniciativas comerciales con todos aquellos socios que compartan una visión de apertura de mercado y libertad”, afirmó, adelantando que enviará el tratado al Congreso en las sesiones extraordinarias de febrero para su rápida aprobación.
La ausencia del mandatario brasileño Lula da Silva, quien optó por reunirse con líderes europeos en Río de Janeiro, fue interpretada como un gesto político para evitar coincidir con Milei.
El tratado prevé la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, lo que beneficiará especialmente al sector agroindustrial y exportador del Mercosur. Para la UE, el impacto económico se traduce en un ahorro estimado de 4.000 millones de euros anuales en derechos aduaneros, además de consolidar su rol como principal inversor en la región.
El presidente paraguayo, Santiago Peña, celebró la unión de “lo mejor de la cultura europea con la sudamericana”, mientras que von der Leyen subrayó el carácter geopolítico de la alianza en un contexto internacional marcado por la inestabilidad.
La etapa de implementación exigirá la adaptación de reglamentos técnicos y normas de origen, además de superar resistencias proteccionistas en sectores industriales locales y en el agro europeo. El acuerdo deberá ser ratificado por los parlamentos de cada país miembro del Mercosur, un proceso que definirá su plena vigencia.
Con esta firma, Mercosur y la Unión Europea abren un nuevo capítulo en su relación, con la promesa de fortalecer el comercio, la inversión y la cooperación política en una escala global.