El Centro Judicial de Monteros fue escenario de una audiencia clave en la causa por la agresión contra Patricio Ledezma, ocurrida el 29 de enero en Tafí del Valle. Allí, el juez Edgardo Sánchez ordenó la liberación de Santiago Bagne, uno de los imputados, aunque aclaró que continuará vinculado al proceso penal y bajo estrictas reglas de conducta.
Bagne, junto a César Máximo Carreras, había sido imputado por la fiscal Mónica García de Targa y sometido a prisión preventiva por 30 días, medida dictada por el juez Javier Núñez Campero. La defensa de Bagne, a cargo de Macario Santamarina y Gonzalo Azcárate, impugnó la resolución inicial y cuestionó la falta de fundamentos en la imposición de la cautelar.
En la audiencia de revisión, el auxiliar fiscal Hugo Campos, siguiendo instrucciones de García de Targa, señaló que no se opondría al pedido de libertad, ya que surgieron nuevos elementos que podrían favorecer al imputado. Sin embargo, sostuvo que la decisión inicial “se ajustaba a derecho”.
La postura generó rechazo del abogado querellante José María Molina, representante de la víctima, quien advirtió una contradicción: “No se puede sostener que la medida fue correcta y al mismo tiempo no oponerse a la libertad del acusado”. Además, cuestionó que se introdujeran nuevas pruebas en una instancia destinada únicamente a revisar la legalidad de la resolución original.
Finalmente, el juez Sánchez dispuso la liberación de Bagne del penal de Benjamín Paz, pero aclaró que la medida no alcanza a Carreras, ya que sus abogados no habían apelado la prisión preventiva.
El magistrado impuso reglas de conducta al joven liberado, entre ellas la prohibición de acercarse a la víctima y de realizar cualquier acción que pueda entorpecer la investigación, que seguirá en curso para determinar responsabilidades en la violenta golpiza.