
Camila Valor tiene 21 años, es estudiante de tercer año de la Licenciatura en Nutrición en el campus Unsta y acaba de ser consagrada Face of Beauty Tucumán 2026, un título que, lejos de limitarse a la estética, propone una mirada integral de la belleza con propósito.
“Ser Face of Beauty Tucumán 2026 es un honor y un orgullo poder representar a mi provincia a nivel nacional”, expresó la joven tucumana, quien espera contar con el acompañamiento de la comunidad en este nuevo desafío.
El momento en el que supo que sería la representante provincial estuvo atravesado por una mezcla de emociones. “Estaba feliz, nerviosa, ansiosa, pero sentí que todo mi esfuerzo se vio reflejado y eso me llena de orgullo”, relató. El apoyo de su entorno fue clave: su familia, amigas y compañeras de modelaje celebraron el logro como una conquista compartida. “Mi mamá me presumía por todos lados, mi abuela estaba muy emocionada. Fue un orgullo lograr todo esto y un honor poder representar a Tucumán”, recordó.
El vínculo de Camila con los certámenes de belleza nació de manera gradual. “Este sueño nació de a poco, cuando descubrí que los certámenes pueden ser una plataforma de crecimiento personal, liderazgo y propósito”, explicó. Aunque desde chica observaba este mundo, recién a los 17 años se animó a participar por primera vez, entendiendo que no se trataba solo de estética, sino de valores, compromiso y voz propia.
Su recorrido está marcado por la constancia y el aprendizaje. En 2024 obtuvo los títulos de Señorita Independencia de Tucumán, Señorita Independencia Virtual y, a nivel nacional, fue distinguida como Señorita Independencia Embajadora de La Paz 2024 y 2025. Además, fue segunda finalista de Miss Universo 2025, consolidando una trayectoria en crecimiento que hoy la encuentra como Face of Beauty Tucumán 2026.
“Fue un camino de aprendizaje, de constancia y de crecimiento interno. Hubo momentos de duda, pero con esfuerzo y disciplina logré muchos objetivos personales”, aseguró. Entre los aprendizajes fundamentales, destaca la confianza en sí misma, la disciplina y el amor propio. “Aprendí a no compararme, a respetar mis tiempos y a entender que cada proceso es único”.
La educación ocupa un lugar central en su vida. Camila no solo continúa su formación universitaria, sino que busca integrar sus conocimientos en proyectos sociales. “Creo firmemente que formarse es clave para generar un impacto real y positivo en la sociedad”, afirmó. Desde la nutrición, proyecta iniciativas de educación alimentaria para familias y jóvenes, promoviendo una relación equilibrada y consciente con la comida.
El certamen Face of Beauty, según explica, se diferencia de los concursos tradicionales. “Es una plataforma internacional que busca el empoderamiento de la mujer bajo el lema ‘I am me’. Se valora la autenticidad, el compromiso social y el liderazgo”, sostuvo. Más allá de la imagen, se evalúan actitudes, valores, preparación y la capacidad de transmitir un mensaje con propósito.
La posibilidad de llegar a una instancia internacional, con Taiwán como sede, representa para ella un desafío mayor. “Sería un orgullo inmenso y una gran responsabilidad, porque ya no sería solo Tucumán, sería Argentina”, dijo. Su objetivo es mostrar la identidad argentina y tucumana: la calidez humana, las tradiciones, el mate compartido, la fortaleza de las mujeres y la diversidad cultural y geográfica del país.
Para afrontar este desafío, Camila se prepara de manera integral. Entrena físicamente, cuida su alimentación y trabaja el aspecto emocional con profesionales. “Si no sé quién soy, soy vulnerable a las opiniones externas”, reflexionó, destacando la importancia del autoconocimiento en un rol con alta exposición pública.
Convencida de que el rol de la mujer en los certámenes está cambiando, valoró la inclusión y la diversidad que hoy se promueven. “Ya no existe un solo tipo de belleza. Todas somos distintas, con cuerpos, historias y personalidades únicas”, afirmó.
A otras jóvenes que sueñan con animarse a este tipo de desafíos, les deja un mensaje claro: “Que crean en ellas mismas, que no se limiten y que se animen. Nunca estamos 100% preparadas, el crecimiento llega en el camino”.
Más allá de los resultados, Camila imagina un futuro ligado al aprendizaje, la comunicación, el liderazgo y los proyectos con impacto social. “Confiar en uno mismo y trabajar con propósito puede abrir puertas imaginarias”, concluyó.




