Abad señaló que la administración mantiene confianza en los dirigentes gremiales y que por ello se convocó a un encuentro para este viernes, con el objetivo de avanzar en una recomposición salarial. “Siempre hemos confiado en los dirigentes gremiales. Por eso nos sentamos mañana primero con ellos para trabajar en la recomposición salarial. No estamos lejos de la realidad y no hay razón para que las clases no comiencen”, expresó.
Las partes llegan a la mesa de diálogo con posiciones que buscan acercar las demandas de los docentes a las posibilidades fiscales de la provincia. En los últimos años, el inicio de clases se convirtió en un indicador político y social, ya que cualquier demora tensiona la relación entre gobierno y sindicatos y genera preocupación en las familias.
La negociación de este viernes será clave: si se alcanza un acuerdo aceptable para los gremios, las escuelas abrirán sus puertas según lo previsto. En caso contrario, podrían surgir medidas de fuerza que obliguen a nuevas rondas de negociación y a ajustes en el calendario escolar.
El gobierno apuesta a que el diálogo permita garantizar el inicio del ciclo lectivo en tiempo y forma, evitando conflictos que afecten la continuidad educativa.