A sus 75 años, Eva Pastrana volvió a asumir el compromiso de encarnar la fertilidad, la protección y la abundancia, valores centrales en la cosmovisión de los pueblos originarios de la región. Su figura, serena y firme, sintetiza la conexión espiritual con la tierra y la responsabilidad de guiar los rituales de agradecimiento que marcan el pulso de la comunidad. Visiblemente emocionada, destacó que representar a la Pachamama implica escuchar las necesidades del pueblo y sostener las raíces culturales frente al paso del tiempo.
La jornada contó con una marcada presencia institucional. Participaron la esposa del gobernador Osvaldo Jaldo, Ana María Grillo; el ministro del Interior, Darío Monteros; la diputada nacional Gladys Medina; y autoridades del Ente Tucumán Turismo, encabezadas por Domingo Amaya y la vicepresidenta Inés Frías Silva, junto a funcionarios provinciales y referentes locales. También acompañaron el delegado comunal Paul Caillou, el intendente de Tafí del Valle, Francisco Caliva, el cacique Horacio Díaz y representantes de comunidades vecinas, consolidando el respaldo político a una festividad que trasciende el calendario turístico y se afirma como patrimonio cultural.
Pero la magnitud de la fiesta no se limitó al acto central. Durante toda la jornada, el valle vibró con música folclórica, desfile de carrozas y expresiones artísticas que celebraron la identidad regional. El espíritu del carnaval se hizo sentir entre serpentinas, talco, témpera y nieve artificial, donde grandes y chicos compartieron juegos y tradiciones que forman parte de la memoria colectiva del verano en los
Valles Calchaquíes. Equipos de promoción turística brindaron asesoramiento a los miles de visitantes, reforzando el impacto económico y social que genera esta celebración año tras año.
Más allá del color y la alegría, la reelección de Eva Pastrana reafirmó un mensaje contundente: la identidad es el mayor capital de Amaicha. En tiempos donde las tradiciones enfrentan el desafío de la modernidad, la comunidad volvió a abrazar su herencia ancestral con fuerza y convicción. La Pachamama 2026 no es solo una figura ceremonial; es el reflejo de un pueblo que honra la tierra, agradece sus frutos y defiende su cultura como legado irrenunciable.