El desarrollo, sin embargo, fue trabado y con pocas situaciones claras. En la primera mitad predominó la fricción y el juego cortado. La más clara para el local llegó a los 32 minutos, cuando Alan Cisnero desbordó con una acción individual y habilitó a Benjamín Borasi por derecha, pero el remate del volante se fue por encima del travesaño y ahogó el grito de gol.
En el complemento, el Ciruja adelantó líneas y empujó con mayor decisión. A los 27 minutos, tras un tiro de esquina, Ezequiel Parnisari ganó en las alturas, aunque su cabezazo salió desviado. Poco después, Gonzalo Rodríguez, que ingresó en la segunda etapa, enganchó dentro del área y sacó un remate de tres dedos que exigió una buena respuesta del arquero Alan Sosa. San Martín manejó la pelota en el tramo final y buscó romper el cero, pero le faltó precisión en los últimos metros.
Cuando el empate parecía sellado y el encuentro transitaba sus últimos instantes, la iluminación del estadio se apagó de manera repentina. Tras varios minutos de espera y ante la imposibilidad de restablecer el servicio eléctrico, el árbitro decidió la suspensión definitiva. El debut dejó sensaciones mixtas: orden defensivo, intención de protagonismo y un fuerte respaldo popular, aunque también la necesidad de mayor profundidad ofensiva.
Ahora la atención se traslada a la resolución reglamentaria que determinará cómo y cuándo se completarán los minutos restantes. Mientras tanto, el Santo ya piensa en su próximo compromiso: el sábado 21 de febrero visitará a Almagro en José Ingenieros desde las 17, con el objetivo de sumar en cancha lo que la noche le impidió definir.