El deterioro afectó casi exclusivamente a las empresas pequeñas y medianas. En los primeros 24 meses de gestión, las firmas de hasta 500 trabajadores concentraron el 99,63% de los cierres (21.856 casos). En contraste, las empresas de más de 501 empleados explicaron apenas el 0,37% (82 casos).
En términos porcentuales, los empleadores con más de 500 trabajadores se redujeron un 4,54%, mientras que los de hasta 500 trabajadores disminuyeron un 4,28% en el mismo lapso.
El informe también advierte sobre la fragilidad estructural del entramado productivo: durante los últimos cuatro trimestres —del tercer trimestre de 2024 al segundo trimestre de 2025— el 34% de los cierres correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad. Es decir, más de un tercio de las firmas que bajaron sus persianas ni siquiera logró consolidarse en el mercado.
Más de 290 mil empleos menos
La contracción empresarial tuvo un correlato directo en el mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron 290.600 puestos de trabajo registrados, una reducción del 2,77%. La cantidad de trabajadores pasó de 9.857.173 a 9.566.573 en ese período.
Según el CEPA, el dato equivale a 400 trabajadores menos por día desde el inicio de la gestión libertaria.
El sector con mayor pérdida absoluta fue Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria, con 130.149 empleos menos. Le siguieron:
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Industria manufacturera: 72.955 menos.
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Construcción: 71.573 menos.
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Servicios profesionales, científicos y técnicos: 14.774 menos.
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Actividades administrativas y servicios de apoyo: 13.392 menos.
En términos relativos, la Construcción fue el sector más afectado, con una caída del 15% en el empleo registrado. Detrás quedaron Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-7,7%) y Servicios inmobiliarios (-7,3%).
El termómetro del empleo doméstico
Uno de los indicadores más sensibles del deterioro económico es el empleo en casas particulares. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024 se perdieron 26.792 puestos en el sector, que pasó de 629.660 a 602.868 trabajadoras y trabajadores registrados, lo que equivale a 36 empleos menos por día.
Desde el CEPA advierten que este segmento funciona como un “termómetro” de la economía: al no estar respaldado por grandes estructuras empresariales ni convenios colectivos robustos, reacciona de forma casi inmediata ante la caída de ingresos en los hogares. Cuando disminuye el empleo formal en casas particulares, suele incrementarse la informalidad como mecanismo de supervivencia.
Un tejido empresarial en retroceso
Las cifras oficiales muestran un panorama de fuerte contracción del entramado productivo y del empleo registrado en los primeros dos años de gestión. Si bien el ritmo de caída se desaceleró respecto de los meses iniciales posteriores a la devaluación y al ajuste fiscal, el saldo acumulado continúa siendo negativo tanto en cantidad de empresas como en puestos de trabajo.
Con casi 22.000 empleadores menos y más de 290.000 trabajadores fuera del sistema registrado, el impacto del programa económico sobre el mercado laboral se consolida como uno de los ejes centrales del debate público y político en la Argentina actual.