Aunque la producción récord de Vaca Muerta y la ampliación del gasoducto Perito Moreno redujeron la dependencia del GNL, el país aún necesita importar barcos de gas en los meses más fríos para garantizar la oferta y evitar cortes en estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles.
En 2025, Enarsa compró 27 buques de GNL; en 2024 fueron 28 y en 2023, 30. La demanda depende en gran medida de las temperaturas: “A inviernos templados menor consumo, a inviernos crudos mayor consumo e importación”, explicó a TN Juan Bosch, presidente de SAESA.
La suba internacional del GNL genera dudas sobre el precio al que se podrá comprar y vender en el país. Energía fijó un precio máximo para el gas regasificado para evitar distorsiones, pero la incertidumbre por la duración del conflicto bélico mantiene en alerta a las empresas y al Gobierno.
El desafío será garantizar el suministro en invierno sin trasladar de manera abrupta los mayores costos internacionales al mercado interno, en un contexto de volatilidad global y presión inflacionaria.