La inflación vuelve a encender alertas en el inicio de marzo. Según estimaciones de consultoras privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría ubicarse en torno al 3%, con la carne y los precios regulados como principales motores de la suba.
Un relevamiento de Equilibra mostró una aceleración de precios al 1,7% en los últimos cinco días, frente al 1,3% de la primera semana de febrero. El incremento se explica por el avance de 2,5% en regulados, impulsado por transporte público y tarifas energéticas. La carne aportó 0,3 puntos porcentuales a la inflación núcleo (+1,8%), mientras que el rubro educación sumó 0,4 p.p. por el inicio de clases.
En contraste, los estacionales descendieron 0,7% gracias a la estabilidad en indumentaria y bajas en frutas y verduras. “Lo más probable es que la inflación de marzo arranque con 3%”, señalaron desde Equilibra.
La presión del sector cárnico se intensifica tras el acuerdo con Estados Unidos, que amplió las exportaciones de carne vacuna a 100.000 toneladas anuales libres de aranceles. El Gobierno espera ingresos adicionales por u$s800 millones, aunque el mayor volumen exportado podría tensionar los precios internos.
La consultora LCG registró una inflación semanal de alimentos de 1,6% en la primera semana de marzo, con las carnes subiendo 1,8% e incidiendo en 0,55% del índice. Bebidas e infusiones (+3,2%) y comidas para llevar (+2,9%) también aportaron presión.
Por su parte, Analytica midió una suba promedio de 0,35% en alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, aunque con fuertes aumentos en pescados (+7%) y carnes (+4,9%). Las verduras (+0,9%) y panes (+0,7%) mostraron menor variación.
Las consultoras estimaron que el IPC nacional de febrero se ubicó en torno al 2,9%, con fuerte incidencia de vivienda, agua, electricidad y combustibles (+6,3%). El rubro alimentos volvió a liderar con un alza de 4,1%, destacándose la carne (+8%) frente a la caída de verduras (-10%).
La guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz dispararon el precio del petróleo por encima de US$90, lo que genera un shock adicional en los costos de energía y transporte. El FMI advirtió que el conflicto puede impactar en la inflación global y aumentar la volatilidad financiera.
En este escenario, la Argentina enfrenta un delicado equilibrio: sostener exportaciones energéticas y agroindustriales mientras busca contener la presión inflacionaria interna.