La jornada también marcó un giro en el proceso: Sale desistió de la acusación contra Sergio Kaleñuk, hijo del fallecido ex secretario privado de la Gobernación. Argumentó “orfandad probatoria” y reconoció que no existen elementos suficientes para vincularlo al homicidio ni al descarte del cuerpo.
Con esta decisión, Soto queda como único acusado en el juicio. El fiscal apostó todo a la figura de homicidio agravado por alevosía, dejando atrás las hipótesis que involucraban a los llamados “hijos del poder”, tras dos décadas de sospechas y nueve condenas firmes por encubrimiento.
La defensa de Soto tendrá ahora su turno para remarcar las dudas persistentes en el caso. El tribunal deberá resolver si la cadena de indicios y testimonios alcanza para dictar una condena de por vida o si, a más de veinte años del crimen, el expediente sumará un nuevo capítulo de incertidumbre judicial.