La jugada del gol resumió la noche del “Santo”. Lautaro Fedele avanzó sin oposición, desacomodó a la defensa local y asistió a Jeremías Rodríguez Puch, que sólo tuvo que empujarla para marcar el 1-0. Fragilidad defensiva, retrocesos lentos y falta de reacción: una escena que reflejó exactamente el presente futbolístico del equipo tucumano.
Los minutos finales mostraron a un San Martín nervioso, impreciso y sin ideas. Los centros llovieron sobre el área rival sin destino claro y el equipo terminó empujando más por obligación que por convicción. Atlanta, en cambio, jugó con serenidad y administró la ventaja sin sobresaltos.
Cuando el árbitro marcó el final, los silbidos bajaron desde las tribunas de La Ciudadela. La paciencia de los hinchas empieza a agotarse porque el equipo no transmite señales de evolución. Pasan las fechas y San Martín no sólo pierde puntos: también pierde confianza, credibilidad y una identidad futbolística que hoy parece completamente diluida.
El próximo domingo, desde las 16:30, el “Santo” visitará a Midland con una obligación urgente: reaccionar. Porque la preocupación ya dejó de ser solamente futbolística y empieza a transformarse en una crisis profunda de funcionamiento y conducción.
Foto: Prensa/CASM