Previo a este posicionamiento, CIARA-CEC había cuestionado públicamente a un sector de las plantas de biodiésel por su “falta de vocación de crecimiento” tras casi veinte años de operar en un mercado cerrado y sin competencia. Según los exportadores, la Argentina produce anualmente 8,5 millones de toneladas de aceite de soja, mientras que las pymes del biodiésel demandan unas 650 mil toneladas para abastecer el mercado interno. “Con apenas un mes y medio de producción total se cubre la demanda anualizada de todo ese segmento”, remarcaron.
El documento difundido por la cámara también recordó que entre 2016 y 2018 el país fue el principal exportador mundial de biodiésel, con una producción de 2,8 millones de toneladas y ventas externas por 1,8 millones, respaldadas por inversiones privadas superiores a US$ 2.500 millones.
Regulación y mercados
Los exportadores sostienen que la conducta de algunas plantas de biodiésel desvirtúa el espíritu de la ley original de 2006, que buscaba promover la producción y fortalecer la competitividad. En ese sentido, remarcaron que el país cuenta con la tecnología y eficiencia necesarias para competir globalmente sin subsidios encubiertos, aunque enfrentó barreras paraarancelarias en Estados Unidos y la Unión Europea.
Finalmente, las cámaras ratificaron su alineamiento político en el Congreso y respaldaron el proyecto de Bullrich, reclamando un marco normativo moderno que deje atrás el proteccionismo y promueva reglas claras para toda la cadena industrial.