La resolución judicial que obliga a normalizar la
Unión Cívica Radical de
Tucumán reabrió la disputa por la conducción del principal partido opositor de la provincia.
Federico Romano Norri celebró el fallo, reclamó elecciones internas para poner fin a la intervención partidaria y planteó un objetivo político de fondo: reconstruir una UCR competitiva que vuelva a disputar el poder provincial frente al peronismo.
Durante una entrevista en el programa
Parte de Prensa, el concejal radical sostuvo que la decisión judicial pone fin a una etapa que, a su criterio, debilitó institucionalmente al partido y le impidió ordenar una estrategia política de cara a los desafíos electorales que vienen.
“Somos los únicos que estamos en condiciones de disputarle el gobierno a
Osvaldo Jaldo”, afirmó, en una definición que sintetiza la apuesta política de su sector.
El fin de la intervención y las internas
Romano Norri aseguró que el fallo responde a un reclamo que distintos sectores del radicalismo vienen sosteniendo desde hace más de dos años y destacó que la prioridad ahora será devolverle el protagonismo a los afiliados.
“El radicalismo tiene que dejar de estar intervenido. Debemos regularizar la situación institucional, convocar a elecciones internas y permitir que los afiliados decidan quién conduce el partido y cuál será la estrategia política para los próximos años”, señaló.
Según explicó, el proceso contempla la conformación de una Junta Electoral, la elaboración de un cronograma y la participación de todos los sectores internos en igualdad de condiciones.
Para el dirigente, la normalización es clave para recuperar la capacidad de organización de una fuerza que considera central dentro del esquema opositor tucumano.
“El radicalismo es un ordenador de la oposición. No podemos seguir funcionando bajo esquemas excepcionales cuando tenemos la responsabilidad de construir una alternativa para Tucumán”.
La pelea dentro del radicalismo
La apertura del proceso interno también promete reactivar una disputa que atraviesa al radicalismo desde hace varios años. Romano Norri no ocultó sus críticas hacia sectores que, según sostiene, promovieron y sostuvieron la intervención partidaria.
“Hubo dirigentes que hicieron lobby en el Comité Nacional y estuvieron detrás de la intervención. Han cercenado posibilidades y eso obviamente dificulta algunos diálogos”, afirmó.
Aunque evitó profundizar nombres propios, sus cuestionamientos alcanzan a referentes históricos del radicalismo tucumano vinculados a Roberto Sánchez, José Cano y Silvia Elías de Pérez. Aun así, insistió en que la solución debe surgir de una competencia democrática.
“No hay que tenerle miedo a las internas. Si hay acuerdo, mejor. Pero si no lo hay, que decidan los afiliados. El que gane tendrá legitimidad para conducir el partido y definir la política de alianzas”.
En ese marco, ratificó que su espacio buscará que
Agustín Romano Norri compita por la conducción partidaria, aunque aclaró que existe disposición para dialogar con otros sectores.
“Tenemos vocación de poder, no ambiciones personales desmedidas. Lo importante es fortalecer al radicalismo”.
La relación con La Libertad Avanza
Otro de los ejes de la entrevista estuvo vinculado al crecimiento de La Libertad Avanza y a la incorporación de dirigentes provenientes de distintas fuerzas políticas. Romano Norri relativizó el impacto de esas migraciones y dejó una crítica directa hacia quienes abandonan sus espacios cuando cambian las condiciones electorales.
“Hay algunos dirigentes que siempre están donde sale el sol. Ven que hoy La Libertad Avanza tiene mejores posibilidades y se acomodan”.
A su entender, muchas de esas decisiones responden más a la necesidad de conservar posiciones de poder que a una verdadera convicción ideológica.
“Una cosa es acercarse por una idea y otra hacerlo para retener una banca o asegurarse un lugar en una lista”.
El dirigente sostuvo además que varios de los dirigentes que se acercaron al espacio libertario terminan alejándose con el tiempo al encontrarse con una dinámica política distinta a la que esperaban.
“Muchos creen que hoy tienen más posibilidades ahí. Pero una cosa es acercarse por convicción y otra muy distinta hacerlo para conservar una banca o un espacio de poder. El ciudadano se da cuenta de esas cosas”, afirmó.
También cuestionó el funcionamiento interno del espacio libertario y su esquema de conducción. “Entienden la política de una manera extremadamente vertical. A mí me daría vergüenza llamar a Karina Milei ‘la jefa’. Yo me pongo de rodillas solamente ante Dios”.
Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de construir acuerdos políticos en el futuro. “Ojalá podamos encontrar puntos en común. Conversar no significa resignar principios. Significa pensar en Tucumán”.
La disputa por el poder en Tucumán
Más allá de las tensiones internas y de la relación con La Libertad Avanza, Romano Norri dejó claro que el verdadero desafío es construir una alternativa capaz de competir por el gobierno provincial.
“El radicalismo viene siendo la principal oposición desde hace años. Tenemos territorialidad, dirigentes, militancia y capacidad para competir”.
En ese sentido, reivindicó la experiencia de frentes políticos construidos por la UCR junto a otros espacios opositores y sostuvo que será necesario volver a generar consensos.
“Vamos a dialogar con todos los sectores que quieran construir una alternativa para Tucumán. Lo hemos hecho antes y podemos volver a hacerlo”.
En ese contexto, sostuvo que la normalización partidaria no debe ser un fin en sí mismo sino una herramienta para construir una alternativa competitiva.
“No podemos seguir perdiendo terreno. El radicalismo tiene la obligación de prepararse para competir porque somos la única fuerza que hoy está en condiciones de disputarle el gobierno al peronismo tucumano”, afirmó.
El dirigente también defendió el valor de la política frente a los discursos antipolíticos que ganaron espacio en los últimos años y llamó a recuperar la confianza ciudadana en las instituciones.
“La gente tiene bronca con la política y muchas veces tiene razón. Por eso necesitamos recuperar la ejemplaridad”.
Y lanzó una de las frases más fuertes de toda la entrevista. “Hace falta ver policías exonerados, jueces destituidos y muchos políticos presos para que la sociedad vuelva a confiar en el sistema”.
Sobre el final, reivindicó la historia de la UCR tucumana y recordó los años en los que el partido atravesó una profunda crisis de representación.
“Cuando muchos pensaban que el radicalismo estaba terminado, nosotros salíamos a tocar puertas para reconstruirlo. Lo hacemos por convicción”.
Con la interna en el horizonte y el escenario político de 2027 comenzando a tomar forma, Romano Norri dejó una definición que resume tanto su pertenencia partidaria como su apuesta política.
“Yo amo mi partido. Nací en el radicalismo y voy a morir en el radicalismo”.