a La Libertad Avanza no es, según él mismo plantea, una decisión individual ni un simple reacomodamiento electoral. Para el legislador provincial y presidente de Nueva Fuerza, se trata de una apuesta política orientada a construir una alternativa capaz de disputar el poder en Tucumán después de décadas de predominio peronista.
Durante una entrevista en el programa
Parte de Prensa, Viña explicó las razones que lo llevaron a integrarse al espacio que conduce en la provincia Lisandro Catalán y aprovechó para realizar una dura crítica al funcionamiento político e institucional tucumano, al que considera agotado.
“Más que pasarme a un espacio, me estoy sumando a un proyecto. Tenemos un partido político y aceptamos una invitación para trabajar en una propuesta que busca recuperar a Tucumán institucionalmente, productivamente y devolverle oportunidades a los tucumanos”, afirmó.
Lejos de presentar su decisión como un movimiento coyuntural, sostuvo que responde a una lectura más profunda sobre la situación de la provincia.
“Nos hemos acostumbrado a ver cómo el peronismo gana elección tras elección, cómo se suceden los gobiernos y cómo incluso algunos municipios terminan funcionando como estructuras hereditarias dentro de una misma familia. Tucumán no puede seguir siendo una provincia de municipios hereditarios”.
La apuesta por una alternativa al peronismo
Viña consideró que el principal desafío de la oposición es construir una propuesta competitiva capaz de romper una lógica política que, según afirmó, se mantiene prácticamente inalterable desde hace décadas.
“Hay una forma de hacer política que se ha naturalizado y que muchos creen que es imposible cambiar. Nosotros creemos exactamente lo contrario”.
En ese marco defendió su acercamiento a La Libertad Avanza y destacó el rol que viene desempeñando Lisandro Catalán en la construcción política del espacio.
“Encontré una decisión clara de sumar dirigentes, equipos y proyectos. No vi una intención de amontonar gente sino de construir algo serio pensando en el futuro”.
También descartó que su incorporación haya estado vinculada a negociaciones por cargos o candidaturas.
“Lo único de lo que no hablamos fue de cargos. No fui a pedir nada ni me ofrecieron nada. Hablamos de una visión de provincia y de un proyecto político”.
Consultado sobre su relación con otros sectores opositores, consideró que algunas etapas políticas ya están concluidas.
“Después de las últimas elecciones no volvimos a tener contacto con Roberto Sánchez. No es que estamos dejando a alguien esperando en una mesa. Son procesos que terminan y otros que empiezan”.
El legislador también cuestionó las versiones sobre eventuales candidaturas dentro de La Libertad Avanza y consideró prematuro abrir esa discusión.
“Todavía falta mucho para hablar de nombres. Primero hay que construir una alternativa sólida y después definir quiénes serán los mejores representantes”.
La crítica más fuerte llegó cuando analizó la posibilidad de que el oficialismo impulse modificaciones en el calendario electoral.
Viña advirtió que detrás de esas maniobras existe una lógica política que los tucumanos conocen desde hace años.
“La Constitución establece claramente cuándo deben realizarse las elecciones. Sin embargo aparecen interpretaciones, presentaciones judiciales y mecanismos para modificar los tiempos. Son formas de hacer política que Tucumán necesita superar”.
A su entender, la posibilidad de adelantar las elecciones provinciales refleja la preocupación del oficialismo frente a un escenario político distinto al de años anteriores.
“Pareciera que algunos creen que el contexto nacional y el crecimiento de La Libertad Avanza pueden alterar un esquema de poder que parecía inalterable”.
Por eso insistió en que la discusión de fondo trasciende cualquier elección.
“No estamos discutiendo solamente quién gana una elección. Estamos discutiendo qué provincia queremos para los próximos años y si vamos a seguir aceptando las mismas prácticas de siempre”.
“No hay obsecuencia”
Pese a defender su incorporación al espacio libertario y valorar el rumbo económico del Gobierno nacional, Viña dejó en claro que no comparte una visión acrítica de la política.
“Hay acompañamiento, hay compromiso con un proyecto, pero no hay obsecuencia”.
Consultado sobre distintas controversias que atravesaron al Gobierno nacional en los últimos meses, sostuvo que cualquier situación irregular debe investigarse y corregirse.
“Todo lo que no está bien tiene que corregirse. Lo que está judicializado debe seguir el camino que corresponde y aquello que perjudique un proyecto político tiene que asumir responsabilidades”.
Para el legislador, la fortaleza de cualquier espacio político depende también de su capacidad para reconocer errores.
“No creo en los fanatismos. Creo en las convicciones y en la responsabilidad”.
Al mismo tiempo, defendió los cambios impulsados por la administración de Javier Milei y consideró que algunos indicadores económicos muestran una mejora respecto de los años anteriores.
“Hay un rumbo que la sociedad acompañó y que todavía tiene mucho por demostrar. Lo importante es mantener la coherencia y corregir aquello que sea necesario”.
La batalla contra la ludopatía
Más allá de la coyuntura política, Viña volvió a poner el foco sobre una problemática que viene siguiendo desde hace años: el crecimiento de la ludopatía entre adolescentes y jóvenes.
El legislador fue uno de los impulsores de la Ley de Juego Responsable sancionada en Tucumán en 2016, pero advirtió que la irrupción de las plataformas digitales cambió por completo la dimensión del problema.
“Estamos perdiendo por goleada. Y no hablo solamente de Tucumán ni de la Argentina. Es un problema mundial”.
Según explicó, las apuestas online lograron penetrar en ámbitos que históricamente funcionaban como espacios de socialización para niños y adolescentes.
“Hoy las apuestas están en las camisetas de los clubes, en los principales campeonatos, en los eventos deportivos más importantes del mundo y en las redes sociales. La publicidad llega permanentemente a los jóvenes”.
Para Viña, se trata de una adicción especialmente compleja porque muchas veces pasa desapercibida.
“Es una adicción sin sustancia. No hay olor, no hay signos físicos evidentes. Entra por el celular, por una aplicación, por una publicidad y cuando la familia advierte el problema muchas veces ya es tarde”.
Por esa razón consideró indispensable actualizar la legislación vigente y avanzar en una discusión más profunda sobre los límites de la publicidad vinculada al juego.
“Las adecuaciones que se hicieron no alcanzan. Tenemos que debatir seriamente qué hacemos con la promoción de las apuestas porque ahí está una de las principales puertas de entrada para los menores”.
Sobre el final de su participación en Parte de Prensa, el legislador insistió en que el desafío requiere una respuesta conjunta del Estado, las familias y las instituciones educativas.
“Los problemas de Tucumán no se resuelven con discursos ni con marketing. Se resuelven con decisiones, con planificación y con dirigentes que estén dispuestos a pensar más allá de la próxima elección”.