La iniciativa había surgido a partir de las denuncias y cuestionamientos relacionados con el crecimiento patrimonial del funcionario y las explicaciones brindadas en torno a su declaración jurada.
Entre los 117 diputados que sí dieron quórum estuvieron la mayoría de los legisladores de Unión por la Patria, los cuatro representantes del Frente de Izquierda, integrantes de la Coalición Cívica, un sector de Provincias Unidas, Miguel Pichetto, Marcela Pagano y Karina Banfi, entre otros.
En contraste, se ausentaron los bloques del PRO, la UCR, el MID e Innovación Federal, además de varios diputados alineados con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, cuyos votos eran considerados determinantes para alcanzar el número necesario.
Tras la caída de la sesión, los legisladores presentes realizaron expresiones en minoría y cuestionaron con dureza a los bloques que decidieron no bajar al recinto.
El diputado del Frente de Izquierda Nicolás del Caño aseguró que existían motivos suficientes para avanzar con la moción de censura y acusó a distintos sectores de la oposición dialoguista de proteger al jefe de Gabinete.
En la misma línea, el presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, sostuvo que algunos espacios que habían cuestionado públicamente a Adorni terminaron ausentándose de la sesión. Según afirmó, esa actitud afecta la credibilidad del Congreso frente a la sociedad.
Por su parte, Néstor Pitrola consideró que la convocatoria a comisiones constituye una maniobra para dilatar el tratamiento de los proyectos. A su vez, el radical Pablo Juliano apuntó contra los diputados de la UCR que no participaron de la sesión y acusó al oficialismo de intentar encubrir la crisis política generada en torno al jefe de Gabinete.
Con el debate frustrado y los expedientes derivados a comisión, la discusión sobre la situación de Manuel Adorni quedó postergada y bajo control de la mayoría oficialista, que logró evitar un nuevo frente de conflicto en el recinto.