La dimisión fue comunicada mediante una carta, luego de una jornada marcada por fuertes rumores en la Casa Rosada. El viernes, la designación de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial y las declaraciones de Milei desde Madrid —“si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada”— intensificaron las versiones sobre su salida.
Ese mismo día, mientras el Presidente aún estaba en Europa, la cúpula del Gobierno se reunió en la Casa Rosada para evaluar la situación. Participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el titular de Diputados, Martín Menem. También se sumaron el ministro de Economía, Luis Caputo, el de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el subsecretario de Gestión Institucional, Lule Menem.
Milei marcó su límite
Antes de regresar al país, Milei volvió a respaldar públicamente a Adorni, aunque por primera vez fijó un límite claro: “El tema ya está en la Justicia. Él tenía que presentar los números, fue, los presentó y listo. Que lo determine la Justicia”. El mandatario insistió en que cree en la honestidad de su funcionario y consideró “absolutamente plausible” la explicación sobre su patrimonio, pero reiteró que será la Justicia la que defina su situación.
La investigación judicial
La renuncia ocurre mientras el fiscal federal Gerardo Pollicita profundiza la investigación sobre la evolución patrimonial de Adorni. En los últimos días se ordenaron nuevas medidas, entre ellas pedidos de información a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), informes a la ANSES y consultas sobre inversiones en criptomonedas declaradas por el exfuncionario.
La fiscalía también solicitó documentación vinculada a la sucesión de Jorge Adorni, padre del exjefe de Gabinete, para determinar si parte de los bienes podrían provenir de herencias. Además, se ordenó analizar publicaciones y declaraciones públicas realizadas por Adorni desde 2013 para contrastarlas con los datos incorporados al expediente.
Con esta renuncia, el Gobierno busca descomprimir la presión política y judicial, mientras se define quién ocupará la Jefatura de Gabinete en un contexto de creciente tensión institucional.