Las explosiones se prolongaron durante horas y miles de habitantes buscaron refugio en el subte. Según el metro de Kiev, unas 52.000 personas, entre ellas 4500 niños, se resguardaron en las estaciones, la cifra más alta en años. “Agarré a mi hijo y simplemente corrí al refugio. No salí hasta la mañana siguiente”, relató una residente.
El alcalde Vitali Klitschko declaró el viernes día de luto en memoria de las víctimas. Vecinos que salieron de los refugios descubrieron edificios destruidos. “La mitad del edificio está destruida y el techo ya no existe. Ha habido muchos ataques antes, pero nunca había sido así”, contó Sabina Mambetova, cuyo departamento quedó arrasado.
La versión de Moscú
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el ataque y lo justificó como respuesta a “acciones terroristas del régimen de Kiev contra infraestructuras civiles”. Señaló que los blancos fueron “empresas de la industria militar e instalaciones energéticas”. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Rusia “seguirá incrementando la presión sobre el régimen de Kiev para lograr nuestros objetivos”.
El episodio refleja la escalada del conflicto, mientras las negociaciones mediadas por Estados Unidos permanecen estancadas y Ucrania intensifica sus ataques contra Rusia y territorios ocupados.