Las tareas se desarrollan en un escenario complejo, con maquinaria pesada intentando remover los escombros para acceder al interior del edificio colapsado. La familia sostiene que la contextura física del niño podría haberle permitido quedar en un espacio reducido, lo que alimenta la esperanza de encontrarlo con vida.
El caso se suma al drama humanitario que atraviesa Venezuela tras los terremotos, y mantiene en alerta a los equipos de rescate internacionales que participan del operativo.