Los magistrados concluyeron que el cantante caminó de espaldas sobre la pasarela del escenario sin verificar los límites, lo que configuró un “hecho de la víctima” o “autopuesta en peligro”. Con ese encuadre, se eximió de responsabilidad al Ente Autárquico Teatro Mercedes Sosa, a la ATSA y al administrador del recinto, Raúl Francisco Armisen.
El tribunal reconoció que la falta de previsión en la trayectoria del intérprete fue el factor determinante del resultado dañoso.
Aspectos procesales
La sentencia declaró la falta de legitimación de los herederos para actuar en los términos planteados y dispuso que las costas del proceso sean afrontadas por los demandantes. La cuestión de los honorarios profesionales quedó reservada para una etapa posterior.
Cierre de la causa
La decisión pone fin a una extensa batalla judicial iniciada por la familia del músico, que reclamaba reparación por daños materiales y morales vinculados a la ausencia de protecciones en el foso del teatro.