Un desenlace fatal tuvo el confuso episodio ocurrido en la intersección de calle Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la capital tucumana. Este miércoles se confirmó el fallecimiento del agente de policía Nicolás Agustín Albaca Romano, quien permanecía internado en estado crítico en el Hospital Centro de Salud tras haber recibido un disparo de arma de fuego en el hemitórax izquierdo el pasado martes 7 de octubre.
De acuerdo con la reconstrucción elaborada por la Unidad Fiscal de Homicidios II, a cargo de Carlos Sale, el hecho se produjo en el interior y las inmediaciones de una garita policial donde Albaca Romano prestaba servicio junto a otros tres uniformados. En circunstancias que aún se intentan esclarecer, el agente Benjamín Eduardo Díaz accionó su arma reglamentaria y lesionó de gravedad a su compañero, quien debió ser trasladado de urgencia en un móvil de la fuerza.
En la audiencia imputativa inicial, la Fiscalía acusó a Díaz por el delito de lesiones graves y obtuvo la prisión preventiva del sospechoso hasta el 1 de diciembre para evitar riesgos procesales. Sin embargo, tras confirmarse la muerte de la víctima, el Ministerio Público Fiscal prevé recalificar la causa a un delito de mayor gravedad —como homicidio—, mientras la defensa del acusado insiste en que el disparo se produjo de manera accidental.