La novena jornada del juicio oral por el femicidio de Érika Antonella Álvarez incorporó un elemento de marcada complejidad para la causa. Durante la ronda de testimonios técnicos, el bioquímico Guillermo González, perito del Equipo Científico de Investigación Fiscal (ECIF), reveló que los análisis de biología forense detectaron un perfil genético femenino que no corresponde a la víctima ni a ninguna de las personas imputadas o investigadas en el expediente.
Según detalló el especialista, la muestra de ADN no identificada fue hallada en cabello y rastros hemáticos colectados en la vivienda de Yerba Buena perteneciente al principal acusado, Felipe "El Militar" Sosa, como así también en los materiales plásticos y ataduras empleados para envolver el cadáver. El hallazgo se suma a las observaciones previas de la perito Verónica Cambieri sobre una posible limpieza intensiva del inmueble, reabriendo los interrogantes sobre la eventual presencia de una tercera persona en la escena previa o posterior al crimen.
Por su parte, el analista Leonel Díaz, del Departamento de Investigación Criminal del Ministerio Público Fiscal (MPF), presentó la reconstrucción horaria basada en el impacto de antenas de telefonía celular y registros de videovigilancia. El informe pericial determinó que el 7 de enero Sosa cargó el cuerpo en su vehículo a las 10:33 y lo trasladó hacia el predio donde fue abandonado a las 11:39.
Esta secuencia probatoria respaldó los planteos de los abogados defensores de Jorge "Chicho" Díaz y Justina Gordillo, al acreditar que sus representados arribaron al domicilio de Yerba Buena recién pasadas las 15:00 horas —cuando el cuerpo ya había sido retirado del lugar— y al constatarse la ausencia de rastros biológicos de ambos en los elementos secuestrados.