Alimentación equilibrada: basada en frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras.
Actividad física: al menos 30 a 40 minutos de caminata cuatro veces por semana, sumado a ejercicios de fuerza.
Acompañamiento médico: seguimiento de indicadores de salud y control del peso corporal.
El endocrinólogo León Litwak remarcó que “la dieta sola reduce el riesgo apenas un 12%; el ejercicio y la pérdida de peso son fundamentales”. Por su parte, Frank Hu, director de Nutrición en Harvard, advirtió que “nos enfrentamos a una epidemia global de diabetes, y los cambios moderados en el estilo de vida pueden prevenir millones de casos”.
Con más de 800 millones de personas afectadas en el mundo, según la OMS, la diabetes tipo 2 se consolida como uno de los desafíos sanitarios más urgentes. Este estudio refuerza la idea de que la prevención no solo es posible, sino que debe ser una política pública sostenida.