La medida completa un proceso iniciado en 2025, cuando el gravamen se redujo del 16% al 8%. Además, el paquete de desregulación incluyó beneficios fiscales para la producción nacional: se eliminaron los impuestos internos para celulares, televisores y aires acondicionados fabricados en Tierra del Fuego, y se redujeron las tasas para televisores y consolas importadas del 19% al 9,5%.
La decisión generó alarma en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande, que advirtió sobre el riesgo para los 8.500 empleos directos que sostiene la industria electrónica en la isla. “Bajar a cero los aranceles complica aún más la situación”, señaló el secretario adjunto del gremio, Marcos Linares, recordando que el sector representa el 78% de la economía provincial y depende del régimen especial vigente desde 1972.
El Gobierno defendió la medida asegurando que el arancel cero permitirá mejorar la oferta, reducir precios y facilitar el acceso de los consumidores a la tecnología, promoviendo la inclusión digital y el desarrollo del sector.
Con este cambio, el mercado argentino se prepara para una nueva etapa, marcada por la tensión entre la promesa de precios más bajos y la incertidumbre sobre el futuro de la producción nacional en Tierra del Fuego.