Con la media sanción, el debate se traslada a Diputados, donde el oficialismo deberá reconstruir una mayoría igualmente frágil. El resultado no solo definirá el alcance de la protección ambiental en zonas de alta montaña, sino también el rumbo del modelo productivo que el Gobierno pretende consolidar.
La discusión dejó expuesta una fractura profunda: federalismo versus regulación nacional, inversión versus preservación, desarrollo versus precautorio ambiental. Pero sobre todo, evidenció que el agua —ese recurso invisible hasta que falta— se convirtió en el nuevo epicentro de la disputa política argentina