Fuentes del Ministerio de Economía señalaron que no se modificará el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) ni el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), aunque se evalúa postergar las actualizaciones mensuales que venían sumando cerca de un 1% adicional al precio final.
En los primeros dos meses de 2026, la recaudación por estos tributos alcanzó $870.558 millones, equivalente al 0,1% del PBI. El atraso en la actualización implica un desfase de $89,40 por litro de gasoil y $212,50 por litro de nafta, lo que representa una pérdida de unos US$200 millones mensuales para el Tesoro, pero amortigua parcialmente el impacto en los surtidores.
El Gobierno descarta intervenir en el mercado interno del crudo o aumentar las retenciones a las exportaciones, que se mantienen en el 8%. La postura oficial contrasta con la de otros países de la región que aplicaron medidas para moderar los aumentos.
La decisión plantea una tensión entre la necesidad de preservar el equilibrio fiscal y la demanda social por medidas que alivien el costo de los combustibles. El debate sobre el uso de herramientas tributarias como amortiguadores de corto plazo seguirá abierto, especialmente si persisten los factores externos que empujan al alza el precio del petróleo.