Atlético Tucumán tuvo que sufrir más de la cuenta, pero terminó festejando a lo grande en la
Copa Argentina. El Decano derrotó 2-1 a
Sportivo Barracas en un partido cargado de tensión y emoción, que se resolvió recién en los últimos minutos y le permitió avanzar a los 16avos de final.
El equipo dirigido por Julio Falcioni asumió desde el inicio el rol de favorito y logró trasladarlo al resultado en el primer tiempo. El histórico Leandro Díaz fue el encargado de abrir el marcador, dándole una tranquilidad parcial a los tucumanos y marcando el camino en un partido que parecía encaminarse sin sobresaltos.
Sin embargo, el conjunto del ascenso mostró carácter y no se resignó. En el complemento, y aprovechando un descuido defensivo, llegó la igualdad a través de Santiago Gómez, que sembró dudas y llevó el partido a un terreno incómodo para el Decano.
Con el correr de los minutos, la presión creció y los penales comenzaron a aparecer como un desenlace inevitable. Pero cuando el empate parecía sellado, emergió la jerarquía individual. Clever Ferreira apareció en una de las últimas jugadas para marcar el 2-1 definitivo y desatar el desahogo de todo Atlético.
Fue un triunfo trabajado, con sufrimiento y alivio final, de esos que se valoran por la carga emocional y por evitar la lotería desde los doce pasos ante un rival que se defendió con firmeza.
Con esta victoria, Atlético Tucumán selló su clasificación a la próxima instancia del torneo más federal del país, donde el desafío será aún mayor: enfrente estará Talleres de Córdoba en busca de seguir avanzando.