A la par, Sosa destacó la reacción social que generó el episodio. “Mucha gente se solidarizó, incluso personas que no están dentro de la política”, señaló, y remarcó que el reconocimiento hacia Mercedes Sosa trasciende ideologías. También reclamó un pronunciamiento institucional por parte de organismos culturales y autoridades provinciales, aunque admitió dudas sobre que eso ocurra.
El entrevistado también contextualizó la controversia en una semana particularmente sensible, en referencia a la conmemoración del Golpe de Estado en Argentina de 1976, y recordó el exilio que debió atravesar la cantante durante la dictadura. En ese marco, cuestionó publicaciones que aludían a prácticas represivas del pasado, calificándolas como inaceptables.
Finalmente, Sosa denunció que no se trata de un hecho aislado y mencionó antecedentes de decisiones que, según su visión, buscaron “invisibilizar” la figura de su tía, incluyendo el retiro de placas con su nombre en espacios públicos. “No está mal ser ni gorda ni comunista. Se puede pensar distinto, pero no desde el odio”, concluyó.
El caso continúa generando repercusiones y suma presión sobre el funcionario involucrado, mientras crecen los reclamos de repudio y posibles sanciones.