Viña también puso el foco en la situación de los municipios, particularmente en San Miguel de Tucumán, donde —según indicó— la caída de la coparticipación impacta directamente en las finanzas locales, especialmente en aquellos distritos que mantienen autonomía y no adhieren al pacto fiscal provincial.
A nivel nacional, el legislador reconoció avances en la desaceleración inflacionaria, pero advirtió sobre un freno en la actividad económica. “Se acomodaron variables macro, pero no hay reactivación, no hay empleo ni inversiones concretas. Si no se pone en marcha la producción, el modelo no cierra”, sostuvo. También cuestionó la desconexión entre los indicadores oficiales y la realidad cotidiana: “Los números pueden dar mejor, pero la gente no lo siente”.
En un tramo más político, Viña consideró “irresponsable” hablar de elecciones en medio de la crisis social y climática que atraviesa la provincia. “Tucumán está bajo el agua, literal. Pensar en 2027 en este contexto es desubicado”, remarcó.
Finalmente, dejó una de las definiciones más contundentes de la entrevista al referirse a la falta de infraestructura: “Hace 30 años que no se hacen obras importantes en Tucumán. No hay rutas, no hay diques, no hay desarrollo. La única obra que podemos mostrar es una cárcel”.
Con un tono crítico y directo, Viña trazó un diagnóstico que combina falencias estructurales, debilidad institucional y una fuerte advertencia sobre el rumbo económico y político de la provincia.