En cuanto al cultivo, las lluvias favorecieron el crecimiento de la planta, pero retrasaron su maduración. “La caña sigue creciendo y no entra en etapa de reserva. Eso hace que el contenido de azúcar sea bajo por ahora”, explicó. Los datos preliminares del INTA y la Estación Experimental confirman niveles bajos de sacarosa, aunque se espera una gran cantidad de caña para la molienda, incluso superior a la del año pasado.
Bulacio anticipó que la producción será elevada, lo que obligará a reforzar las exportaciones ante un consumo interno estancado en torno a 1,2 a 1,3 millones de toneladas. También advirtió sobre la competencia de productos importados que afectan la demanda local. En materia de precios, el azúcar ronda los $35.000, pero el sector considera que debería ubicarse entre $45.000 y $50.000 para alcanzar rentabilidad. “El año pasado trabajamos con entre 5% y 10% de rentabilidad negativa, porque los costos suben y el precio se mantiene”, señaló.
Finalmente, alertó sobre los riesgos climáticos de cara al invierno. Aunque se esperan temperaturas superiores a lo normal, las heladas podrían provocar daños severos. “Ese contraste provoca fermentación y deterioro en la caña, lo que afecta directamente la calidad”, concluyó.
La zafra 2026 se perfila así con abundante materia prima, pero condicionada por factores climáticos y económicos que marcarán el rumbo del sector sucroalcoholero en los próximos meses.