Carbajal advirtió que el único factor que podría frenar este fenómeno serían “medidas restrictivas en cuanto a la importación, que nos impidan traer la colección completa y, por ende, brindar una oferta limitada o escasa”.
El contexto local, sin embargo, muestra señales preocupantes. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pyme registraron en marzo una caída interanual del 0,6% en términos reales, acumulando once meses consecutivos de retroceso. En comparación con febrero, la baja fue del 0,4%. Por su parte, la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) informó que la actividad comercial del rubro se contrajo 8,4% interanual entre enero y febrero, consolidando un período prolongado de variaciones negativas.
El relevamiento de CAME también reveló que el 59,1% de los comerciantes considera que el escenario actual no es apto para nuevas inversiones, mientras que apenas el 13,1% ve oportunidades y un 27,7% no manifiesta una definición clara.
En este contraste, la apuesta de las marcas internacionales aparece como un movimiento contracíclico, que busca aprovechar la expectativa de un consumidor atento a nuevas propuestas y precios competitivos, aun en medio de la crisis del mercado interno.