En su informe, Fitch explicó: “La calificación de Argentina refleja una mejora estructural en los saldos fiscales y externos, avances en las reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas de divisas y nuestra expectativa de que el gobierno obtendrá financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda”.
La agencia, sin embargo, advirtió que la posición de liquidez internacional sigue siendo débil y que la vulnerabilidad política podría condicionar el futuro. Entre los factores que permitieron la mejora, destacó las “importantes victorias legislativas” del oficialismo, como la reforma laboral, cambios en la Ley de Glaciares y la aprobación del presupuesto 2026 con una base fiscal sólida.
De cara a 2027, Fitch señaló que las elecciones presidenciales podrían generar incertidumbre: “La oposición, hasta el momento, se mantiene débil y fragmentada. Sin embargo, el lento crecimiento económico y la persistente inflación están afectando la popularidad del gobierno. Argentina continúa siendo vulnerable a una crisis de confianza, especialmente si la contienda electoral presagia un cambio significativo en las políticas actuales”.
La mejora en la calificación abre la puerta a una eventual normalización del financiamiento externo, aunque los analistas advierten que el desafío será sostener la estabilidad en un contexto de inflación elevada y crecimiento limitado.