La estrategia de Adorni fue pedir a los periodistas que limitaran sus consultas a los temas expuestos por los ministros, pero la insistencia sobre el escándalo de corrupción que lo involucra tensó el encuentro. El funcionario enfrenta una investigación por un crecimiento patrimonial superior al 500% en dos años, viajes de lujo y la compra de inmuebles.
El caso se centra en la casa que adquirió en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, donde se realizaron refacciones valuadas en 245.000 dólares. Según declaró el contratista Matías Tabar ante la Justicia, las obras incluyeron remodelación de la entrada y el garage, demolición y construcción de una nueva galería, cambio de pisos por porcelanato, revestimiento exterior, renovación de cocina y parrilla, ajustes de iluminación y climatización de la pileta con revestimientos de piedra y mármol travertino.
Tabar aseguró que Adorni le entregó pagos en efectivo y en cuotas, sumando 55.000 dólares a fines de 2024 y otros desembolsos durante 2025, hasta completar el monto total. “El ministro coordinador me pedía presupuestos, recibía el dinero y yo pagaba las compras. Siempre en efectivo”, declaró el testigo.
Las revelaciones, sumadas a registros de carpintería y mejoras adicionales, refuerzan las sospechas sobre el origen de los fondos. El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo investigan si las refacciones se financiaron con ingresos no declarados.
La conferencia de prensa, lejos de despejar dudas, dejó en evidencia la tensión entre el Gobierno y la prensa, en un contexto donde la causa por enriquecimiento ilícito amenaza con profundizar el desgaste político del jefe de Gabinete.