Un informe de Unicef Argentina reveló que la pobreza infantil descendió al 42,3% en 2025, el nivel más bajo desde 2018. Sin embargo, la entidad alertó sobre una posible “reversión parcial” de esa caída durante el primer semestre de este año, interrumpiendo la tendencia descendente iniciada en 2024.
De acuerdo con datos del Indec, la pobreza infantil pasó del 52,7% en la segunda mitad de 2024 al 46,1% en el primer semestre de 2025, y cerró el año en 42,3%. En términos absolutos, esto equivale a 5,1 millones de niños y adolescentes pobres. La indigencia también mostró una baja: se redujo al 9,4%, lo que representa 1,1 millones de menores en situación extrema.
Factores detrás de la caída
El economista Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social y Monitoreo de Unicef, explicó: “La reducción de la pobreza se explica por una dinámica de ingresos familiares que está creciendo ligeramente por encima de la canasta que marca el umbral, pero también hay un efecto por la caída en la población total de niñas y adolescentes”.
El informe pondera el impacto de los programas de transferencias estatales, especialmente en la indigencia. Según las estimaciones, sin estos esquemas la pobreza extrema infantil habría alcanzado el 15,8% y la pobreza general el 46,7%.
Riesgo de retroceso en 2026
Unicef advirtió que la aceleración de la inflación, la caída de ingresos y el ajuste fiscal podrían revertir parte de los avances. En particular, señaló la pérdida de poder adquisitivo de la Prestación Alimentar (PA), que en abril cubría apenas el 24% de la canasta básica alimentaria, frente al 31% previo.
Las proyecciones preliminares para el primer semestre de 2026 ubican la pobreza general en torno al 30,2%, mientras que entre niños y adolescentes podría escalar al 44,4%. La indigencia infantil, en tanto, subiría al 10,8%, según los escenarios elaborados por la entidad.
Un problema estructural
Aunque los indicadores muestran mejoras respecto del pico de 2024, Unicef subrayó que la pobreza infantil sigue siendo 14 puntos porcentuales superior a la pobreza general y mantiene un carácter estructural. “Los valores de 2025 se ubican significativamente por debajo del pico de 2024, pero continúan siendo elevados y no modifican el rasgo estructural de una pobreza extendida”, advierte el informe.