El informe subraya la urgencia de fortalecer la agricultura resiliente, ampliar los sistemas de protección social y desplegar acciones humanitarias para mitigar el impacto en las poblaciones más vulnerables.
El Niño vuelve a poner en evidencia la fragilidad de los sistemas alimentarios globales y la necesidad de respuestas coordinadas para evitar que millones de personas caigan en la inseguridad alimentaria.