El riesgo país de la Argentina volvió a encender las alarmas en el ámbito financiero al cerrar este lunes en 675 puntos básicos, consolidando una suba del 4,2% en la jornada y alcanzando su cota máxima en lo que va del año. La sobretasa exigida a los títulos soberanos locales refleja un deterioro en la confianza de los mercados, condicionado tanto por la firmeza de las tasas de interés internacionales como por incertidumbres sobre la dinámica macroeconómica y política interna.
En el plano internacional, la aceleración de la inflación de septiembre en Estados Unidos reforzó la expectativa de que la Reserva Federal sostendrá tasas de interés elevadas por un período más prolongado, restándole atractivo a los activos de economías emergentes. Sin embargo, los analistas de mercado coinciden en que los factores locales comenzaron a adquirir un peso determinante en las decisiones de inversión, destacando la falta de certezas sobre el origen de las divisas para afrontar los compromisos de deuda en dólares fijados para el año 2027.
Aunque el Banco Central intensificó el ritmo de acumulación de reservas brutas durante el mes de octubre y el Tesoro mantiene el equilibrio fiscal con colocaciones eficientes en moneda local, el mercado percibe una asimetría entre la generación de pesos y la disponibilidad de divisas netas. Esta desconfianza se suma al incipiente armado del escenario electoral y a la espera de datos clave de la actividad económica, como el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto que publicará el INDEC, en un marco donde los indicadores anticipan un posible estancamiento o recesión técnica.