El frente comercial también aparece entre las principales preocupaciones. Una moneda brasileña más barata puede mejorar la competitividad de los productos de ese país frente a los argentinos, especialmente en las actividades industriales que compiten en ambos mercados.
De acuerdo con los datos citados en el informe, en septiembre el déficit comercial bilateral se redujo a US$ 51 millones, frente a los US$ 578 millones registrados en el mismo mes de 2025. La mejora estuvo asociada a una disminución de las compras vinculadas con los sectores automotor y energético, mientras que las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los US$ 1.305 millones, con un crecimiento interanual del 5,5%.
Sin embargo, el nuevo escenario cambiario podría modificar las condiciones de intercambio y volver a presionar sobre el saldo comercial, con consecuencias para los sectores productivos.